Beatificación de fray Ángel de Ferreries y de otros capuchinos El pasado 31 de julio el Santo Padre aprobó los decretos de martirio de 26 religiosos capuchinos, entre los cuales figura fray Ángel de Ferreries, hermano de esa orden, el cual según la costumbre de estos franciscanos al profesar había tomado el nombre de Ángel con indicación del pueblo de Ferreries de donde eran natural. Él había nacido en ese pueblo de Menorca y se llamaba José Martí Coll.
La beatificación de estos religiosos, varios de los cuales habían ejercido en nuestra isla el ministerio de la predicación, Dios mediante, tendrá lugar en la Catedral de Barcelona el día 21 de noviembre del presente año. Esta celebración tendrá un muy especial significado para los familiares de fray Ángel y los vecinos de su pueblo natal, así como para todos los menorquines, teniendo en cuenta que al menos otros cinco de estos religiosos que serán beatificados predicaron en nuestra isla la palabra de Dios, especialmente en tiempo de cuaresma.
La vocación religiosa de fray Ángel, en efecto, tuvo su origen en la labor de predicación de frailes de dicha familia franciscana Este joven religioso menorquín había nacido el 11 de febrero de 1905 y fue bautizado el día siguiente en la parroquia de Ferreries Sus padres Juan y Catalina llevaban en régimen de aparcería el predio de Alfurinet y educaron piadosamente a sus hijos. José recibió la primera comunión el 14 de abril de 1912 y sólo pudo asistir a la escuela unos dos años, pero siempre fue muy aficionado a la lectura. Era un muchacho reflexivo y bondadoso y estuvo afiliado a la asociación piadosa de los «Tarsicios», o sea, los aspirantes a la Adoración Nocturna.
Durante la cuaresma de 1923 predicó en Ferreries el capuchino P. Timoteo de Palafrugell, el cual moriría mártir y será también uno de los beatificados. Fue el mensajero a través del cual el joven José Martí se sintió llamado a entrar en esa orden franciscana.
Fray Ángel fue un religioso ejemplar y muy entregado a la oración y al trabajo. En el convento de Manresa desempeñó el cargo de limosnero, o sea, encargado de atender a los pobres y para ello recoger limosnas y distribuirlas, lo cual requería cualidades de especial discreción y prudencia.
Al llegar el tiempo de la persecución religiosa en 1936 los frailes hubieron de dispersarse, pero fray Ángel no quiso separarse del anciano y achacoso P. Modesto de Mieres. Ambos fueron descubiertos y dieron su vida por la fe de Cristo el 28 de julio de aquel año. Se sacó una fotografía del cadáver de fray Ángel, cuyo rostro aparece con una singular expresión de paz y serenidad, junto con las manchas de su sangre martirial.
He aquí algunas noticias acerca la labor desarrollada en Menorca por algunos de los capuchinos que van a ser beatificados en Barcelona. El padre Federico de Berga, que encabeza todo ese grupo de los nuevos beatos, había nacido en 1877 y fue ordenado en 1901. Era considerado como uno de los predicadores más apreciados de su tiempo. Predicó la Cuaresma en Alaior en 1907, dando asimismo allí una interesante conferencia en el Centro de Buenas lecturas, y en el año siguiente participó además en la inauguración de la iglesia de Ntra. Sra. de Gracia junto al Hospital de dicha población, que tuvo lugar el 25 de marzo. En 1915 predicó en Ciutadella, y en 1918 realizó visita canónica a las hermandades de la Tercera Orden, que estaban establecidas en Mahón, Alaior y Ferreries.
Zacarías de Llorenç, nacido en 1884 predicó los sermones de Cuaresma en Ciutadella. En las noticias relativas a la próxima beatificación se escribe que «como predicador popular incansable buscó el provecho de los oyentes y no el aplauso humano». Esto se experimentó también en Ciutadella en 1917, como aparece en una reseña donde se dice: «Comenzó su labor apostólica el Rvdo. Fray Zacarías de Llorens, capuchino. Predicó hermoso sermón demostrando sabiamente cómo el Sagrado Corazón de Jesús es el centro a donde convergen nuestra almas cuyas aspiraciones solamente en Dios podemos satisfacer». Este sermón tuvo lugar en San Agustín (el Socors), Acerca de su predicación cuaresmal se escribió: «Son muy concurridos los sermones cuaresmales que predica en esta Catedral el celoso capuchino fray Zacarías de Llorens que viene demostrando con particular elocuencia oportunos temas íntimamente relacionados con los principios morales de nuestra religión. La concurrencia cada día más numerosa escucha con complacencia la palabra cálida y fervorosa del misionero que expone con método y claridad las verdades eternas y la sublime ciencia contenida en los santos Evangelios. No dudamos en afirmar que la predicación del P. Zacarías producirá frutos de salvación». En las fiestas pascuales el predicador se despidió de los fieles con un sermón «hermoso e interesante».
El padre Anselmo de Olot, nacido en 1878 y ordenado sacerdote en 1908. Se trasladó como misionero al Caquetá en Colombia en 1910, pero hubo de regresar en 1918, a causa de una enfermedad de la vista. En 1920 predicó los sermones cuaresmales en Alaior.
Remigio del Papiol fue el religioso capuchino que llevo a cabo la predicación cuaresmal y de Semana Santa en Mahón. Había nacido en 1885 y desarrolló desarrollado una intensa actividad misional en Filipinas y en Nicaragua. En 1921 regresó a España donde permaneció no mucho tiempo, y luego se incorporó de nuevo a sus tareas de misionero. Durante ese tiempo de permanencia en su tierra fue cuando, en 1924, ejerció su labor de predicar en Mahón. Tenía mucho aprecio por la espiritualidad de Teresa del Niño Jesús, que había sido beatificada el año anterior, 1923.
Del padre Timoteo de Palafrugell sabemos que predico en Ferreries los sermones de cuaresma, y sin duda su más destacado fruto fue el dar cauce a la vocación de fray Ángel. Era todavía bastante joven, puesto que había nacido en 1897 y le ordenaron de sacerdote en 1919. Fue como un ángel custodio que condujo al joven José Martí Coll a la orden religiosa en la que éste tomó el nombre de fray Ángel de Ferreies. El P. Timoteo murió mártir pocos meses después de fray Ángel, el 31 de octubre de 1936. Revestidos ambos con el glorioso manto martirial se unieron de nuevo ante el Señor resucitado.
Guillermo Pons Pons

                                            (imatge i text compartit de Bisbat de Menorca)